14 de oct. de 2021

Celebra 25 años de Pokémon con los mejores momentos de Kanto

Echamos la vista atrás para recordar la región de Pokémon Rojo y Pokémon Azul que nos hizo enamorarnos de Pokémon.

En los últimos meses, hemos hecho un repaso de las regiones más míticas del mundo Pokémon como parte de nuestra celebración del 25 aniversario de Pokémon. Como no podía ser de otra forma, nuestro viaje termina precisamente donde todo empezó: la región de Kanto. Descubrimos esta región en los primeros títulos de Pokémon, publicados fuera de Japón como Pokémon Rojo y Pokémon Azul, pero hemos tenido ocasión de explorarla muchas otras veces. Una nueva visión de Kanto aparecería más tarde en Pokémon Rojo Fuego y Pokémon Verde Hoja, antes de recibir un nuevo cambio de imagen para los títulos Pokémon: Let's Go, Pikachu! y Pokémon: Let's Go, Eevee!.

Al ser la primera región que recorrimos muchos de los fans de Pokémon, era de esperar que tuviéramos un sinfín de buenos recuerdos. Repasemos algunos de los mejores momentos del emblemático Kanto.

El mundo Pokémon te da la bienvenida

En nuestra primera visita a Kanto, el Profesor Oak, gran experto Pokémon de la región, es el encargado de darnos la bienvenida. Tras contarnos brevemente cómo funciona todo, nos invita a que descubramos la región por nosotros mismos. Y bueno, ¿qué podemos decir? A partir de ahí, se suceden uno tras otro momentos inolvidables.

¿Quién no recuerda estar delante de esas tres Poké Balls en el laboratorio del Profesor Oak para elegir a su primer compañero Pokémon? ¿O su primera vez capturando a un Pokémon salvaje? ¿O presenciando una evolución? Veinticinco años después, instantes como esos nos parecen de lo más habituales, pero cuando visitamos Kanto por primera vez, todos y cada uno de ellos fueron un gran acontecimiento.

La emoción de cruzarnos con otro Entrenador y que se iniciara un combate Pokémon era como una descarga de adrenalina. ¿A qué Pokémon nos enfrentaríamos? ¿Estaría nuestro equipo a la altura? ¿Tendríamos suficientes Pociones en la mochila por si la cosa se ponía fea? La experiencia adquirida en esos encuentros daba sus frutos más adelante en los enfrentamientos con los Líderes de Gimnasio de la región. Esos combates nos ponían a prueba y nos animaban a ir formando un equipo versátil capaz de plantarle cara a cualquier rival.

El viaje por la región de Kanto se nos ha quedado marcado en la memoria porque es el tipo de aventura que a todos nos gustaría poder vivir de pequeños: explorar un mundo enorme lleno de bosques, cuevas, ciudades y océanos; entablar amistar con Pokémon increíbles y unirnos a ellos para convertirnos en los mejores. ¿No suena increíble? Nosotros creemos que sí.


Pueblo Lavanda

En la región de Kanto hay muchos lugares memorables, pero quizá Pueblo Lavanda se lleva la palma. A pesar de ser un pueblo pequeño, se ha ganado su fama por ser el foco de presencias fantasmales. Esa reputación le viene principalmente por la Torre Pokémon, el edificio donde se encuentran las tumbas de muchos Pokémon que ya se han despedido de este mundo.

La inquietante melodía que se oye en el pueblo lo dota de una atmósfera aún más escalofriante, por no hablar de los numerosos Pokémon de tipo Fantasma con los que nos topamos una vez que subimos por la torre, en la que podíamos adentrarnos solo tras conseguir el SCOPE SILPH (o Visor Silph) de la guarida del Team Rocket en Ciudad Azulona. De hecho, el Team Rocket es otra de las razones por las que nunca olvidaremos Pueblo Lavanda.

Allí descubrimos que, entre otros crímenes, este grupo de villanos había estado robando las calaveras de los Cubone. La madre de uno de esos Cubone, un Marowak, perdió la vida intentando proteger a su cría. Cerca del último piso de la Torre Pokémon, nos enfrentamos al espíritu de Marowak para apaciguarlo con un combate y que, así, su alma pueda dirigirse al más allá. Es un momento muy conmovedor que añade unas pinceladas de profundidad y realismo a la historia de la región de Kanto.


Snorlax a la bartola

En nuestros viajes por la región de Kanto, nos cruzamos con montones de Pokémon. Pero, de entre todos, siempre hay alguno que deja una huella mayor. Así ocurrió cuando conocimos al grandullón Snorlax. Solo hay dos Snorlax en toda la región de Kanto: uno se encuentra en la Ruta 12 y otro, en la Ruta 16. Por desgracia, ambos tienen predilección por los caminos estrechos a la hora de echar una cabezadita, sin importar si bloquean el paso (y nuestro progreso) en dichas rutas.

El único modo de despertar a estos dos bellos durmientes es tocando la Poké Flauta, un instrumento que el Sr. Fuji nos entrega en la Casa Pokémon de Voluntarios de Pueblo Lavanda, cuando lo salvamos de las garras del Team Rocket en la Torre Pokémon.

A nadie le agrada que lo despierten en mitad de una siesta, y Snorlax no iba a ser menos, así que el combate de después nos lo teníamos más que merecido. La clave en estos casos es tener preparado al equipo antes de hacer sonar la Poké Flauta y contar con un buen cargamento de Poké Balls para aprovechar la oportunidad de hacerse con uno de estos Pokémon tan inusuales.

Estos encuentros con Snorlax se nos quedaron grabados por ser diferentes a los típicos combates con Pokémon salvajes en la hierba alta. Se podría decir que son una especie de misión secundaria que hay que superar para avanzar en nuestro viaje por Kanto y, por ello, las recordamos con cariño.


Cara a cara con tu rival

Al comienzo de nuestra aventura por Kanto, conocimos al que sería nuestro rival, un personaje con el que nos cruzamos en distintas ocasiones durante la historia, siempre dispuesto a librar un combate para ponernos a prueba. En los primeros títulos de la serie, nuestro rival era Azul, el nieto del Profesor Oak, pero más adelante, con la llegada de Pokémon: Let's Go, Pikachu! y Pokémon: Let's Go, Eevee!, este papel lo ocuparía el joven Trace.

Aunque ninguno es especialmente hostil, Trace es, sin duda, el más majo de los dos. A Azul le gusta elegir el Pokémon que es fuerte contra el nuestro al principio del juego para complicarnos la vida en cada enfrentamiento. No obstante, sea cual sea nuestro rival, siempre hay un montón de ocasiones para combatir y prepararnos de cara a la Liga Pokémon de Meseta Añil.

Incluso en la propia liga, nuestro rival nos tiene preparada una última sorpresa. Después de vencer al Alto Mando, nos enteramos de que ha llegado justo antes que nosotros y ya se ha convertido en Campeón de la Liga Pokémon. Es entonces cuando nos toca demostrar quién es de veras el mejor.


Mewtwo

El viaje por Kanto no acaba tras derrotar, por fin, a nuestro eterno rival y entrar en el Hall de la Fama como Campeón o Campeona de la Liga Pokémon. Después queda completar la Pokédex, y eso incluye localizar al poderoso Pokémon legendario Mewtwo.

Aquellos que investigaran concienzudamente la derruida Mansión Pokémon en Isla Canela, hallarían unos diarios con información sobre el origen de Mewtwo. En la jungla, unos científicos descubrieron a un misterioso Pokémon singular al que llamaron Mew. A partir de su ADN, crearon a Mewtwo, un Pokémon tan poderoso que no consiguieron controlarlo.

Mewtwo se esconde en lo más profundo de la Cueva Celeste, un lugar solo al alcance de los Entrenadores de más nivel. E incluso tras haber encontrado al huidizo Pokémon, capturarlo cuesta sudor y lágrimas (a menos que cuentes con una Master Ball). Eso sí, el esfuerzo merece la pena, ya que, con el poderoso Mewtwo en el equipo, los rivales tiemblan de miedo.

Hay otros Pokémon legendarios en la región de Kanto, pero Mewtwo se considera una especie de jefe final: el principal Pokémon al que capturar. Tanto por los increíbles retazos de su historia descubiertos durante nuestra aventura como por su apariencia supermolona, hacerse con un Mewtwo era sinónimo de ser un verdadero Maestro Pokémon.


Menciones de honor

Una parada obligatoria en cualquier visita a Kanto es la Zona Safari, situada al norte de Ciudad Fucsia. Se necesita una entrada para acceder, pero esta reserva natural es el lugar ideal para ver (y, con suerte, capturar) a Pokémon difíciles de encontrar en otras zonas de Kanto. Es más, algunos solo se encuentran en la Zona Safari.

Curiosamente, en este recinto no se captura a los Pokémon después de derrotarlos en un combate. En su lugar, hay que valerse de cebo, piedras y un número limitado de Safari Balls para atraparlos. Durante estos encuentros, lanzar cebo a un Pokémon hace que sea más difícil que huyan, pero también complica su captura. Las piedras tienen el efecto contrario. Jugar con estos tres elementos y combinarlos de forma estratégica es la clave para salir por la puerta grande en cualquier visita a la Zona Safari. Aunque también es necesario planear muy bien la ruta. Solo se permite dar un número determinado de pasos, tras lo cual, la visita concluye.

En Kanto hay Entrenadores entusiastas por doquier. Si conoces la región, recordarás a Nardo, el chico que espera en la Ruta 3 y que proclama a los cuatro vientos que le encantan los pantalones cortos. El combate contra él no es nada del otro mundo, pero no podemos olvidarnos de su mítica presentación "¡Hola! ¡Me gustan los pantalones cortos! ¡Si es que son la mar de cómodos!". Es tan inesperada, cómica y tierna que ha convertido a este personaje en uno de los favoritos de los fans en el mundo angloparlante.





El mundo Pokémon es enorme y cuenta con montones de espectaculares lugares para explorar. Gracias por acompañarnos en este viaje nostálgico por nuestras regiones favoritas. Esperamos que hayáis disfrutado rememorando sus mejores momentos y que incluso ahora tengáis más cosas para recordar.

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